Yo no soy yo - 2ª Parte
Ella se sentía exhausta y sentía algo más que el sonido de su respiración…
Sus cuerpos lánguidos sobre la moqueta y colmados de placer…
Quizás era algo más que su corazón golpeando a mil en sus sienes…sí, era algo más que eso!!...apoyado su rostro en el pecho de él, también podía oír el latir de sus venas. Pensó que una vez que volvieran a traspasar el umbral de aquella puerta que les aislaba del mundo, ella no volvería a poseer su cuerpo, su mente y su alma, con la misma intensidad con la que los sentía ahora.
Intentaba mirar en el rostro de él, quería adivinar cualquier vestigio de lo que fuera un sí, cariño, estaré aquí para ti y para siempre!!!...pero no conseguía ver más allá de unos párpados cerrados ocultando su alma y una sonrisa celebrando su paz interior. Así que ella se prometió no pensar en aquello ni anhelar lo que él no le podía dar.
Permanecieron casi inertes por unos minutos en aquella posición. De repente ella se levantó. Lo único que la podría hacer olvidar aquel deseo de permanecer para siempre junto a él, era ocupar su mente en otras cosas.
Se dirigió al baño, y mientras caminaba intuía los ojos de él clavados en su cuerpo a la altura de…su nuca, su espalda, sus caderas, su culo, sus muslos…Notaba cómo era recorrida lentamente…pero no miró atrás…sabía que no se lo podía permitir, no se podía permitir sentir más allá…
Cerró con el tapón el hueco del desagüe y abrió el grifo de la amplia bañera. Mientras el agua empezaba a calentarse cayendo de su cascada, se deleitó recordando aquél momento recién ocurrido junto a él. Cerró los ojos y jugó con sus dedos en aquellas gotas de lluvia artificial.Cogió el albornoz y lo puso cerca para cuando decidiera salir.
Cerró el grifo. No oía nada. Ni siquiera a él…¿qué haría? ¿seguiría echado en el suelo?. De espaldas a la puerta, no quiso girarse para descubrirlo. Levantó un pie para rebasar el obstáculo y lo metió lentamente en el agua.El contacto la estremeció. La temperatura perfecta, si bien su cuerpo estaba todavía más caliente.Apoyó su mano en la pared para no resbalar. Estaba fría. El contraste de temperatura la sacudió por dentro. Por unas centésimas de segundo se recordó emparedada una hora antes entre el cuerpo de él y la otra pared.Pero se prometió una vez más, no volver a sentir.Sentó su cuerpo en el fondo, apoyó su cabeza en el límite, y cerró los ojos. ¡¡¡Era imposible no pensar en esas circunstancias!!!
El agua cubría casi todo su cuerpo. Sólo dejaba al descubierto su rodilla flexionada y las laderas de sus colinas…Cogió la esponja, la empapó de agua y sin abrir los ojos, la escurrió sobre su rostro, desde su frente a su boca, pasando por su nariz.La volvió a empapar. La escurrió por su cuello y por cada uno de sus hombros. Sentía su piel erizada porque el líquido derramado estaba más frío que el que su cuerpo calentaba.Volvió a humedecer la esponja, pero esta vez no la derramó por ningún sitio…sino que la resbaló por sus senos como quien unta una tostada de mermelada…suavemente.
Y a la altura de sus senos, siguió resbalando la esponja por debajo del agua, por su torso, bajando por su vientre y llevándola hasta su sexo mientras sus muslos se separaban.Era tan sutil su tacto, que bien podría haber sido la boca de él, abriéndose paso entre sus caderas. Así que nuevamente se dejó llevar por su fuego interior. El agua le quemaba la piel.
La mano con la esponja estaba entretenida jugando en su deseo. La otra mano, jugaba a dar de beber a sus labios resecos y a sus pechos ávidos de apetito.Hasta que la codicia de su imaginación la desbordó y sus muslos atraparon su mano como un resorte. Su cuello estirado hacia atrás, los ojos todavía cerrados, su lengua mojando sus labios, y un leve suspiro expiró de su boca en el instante justo en que un escalofrío le recorría placenteramente por todo su cuerpo.
De repente, sin abrir los párpados, se dio cuenta de que seguía sin oír nada fuera de aquellas cuatro paredes de pureza. ¿Acaso le importaba?... creo que sí…¿no la echaban de menos? ¿Por qué no la buscaban?...
Pero pensó que sería mejor así. Quizás ése era su destino…no tener destino…Quizás si él creyera…
Se sintió lejos del mundo, sola… Aquel momento había sido de ella... sólo de ella…¿o no?...
Ahora podía sentir su presencia…su respiración…podía olerle, como el guepardo huele el miedo de su presa.
Había estado tan absorta en su placer, que no había oido sus pasos acercándose hasta la bañera…